Cargadores de móvil sin cables en el coche, ¿cómo funcionan?

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Hace un par de años llegaban al mercado los cargadores de móvil sin cables para el coche, que apuntaban a que iban a tener un tremendo éxito y que iban a provocar una enorme revolución en el mundo de la telefonía. Pero la realidad es que dos años aproximadamente desde su aparición, estos cargadores inalámbricos no han triunfado, y de hecho, incluso han sido retirados de las tiendas.

Tras hablar con diferentes talleres mecánicos s y consultarles sobre estos cargadores inalámbricos, nos han reconocido que son una muy buena idea, pero que está mal ejecutada. ¿Por qué? Pues primero porque estos cargadores te cargan el móvil, sí, pero la eficiencia es bajísima, hasta el punto de que puede consumirse la batería al completo del teléfono en menos de 50 minutos.

Otro punto negativo a destacar es que estos cargadores sin cables, además, dañan el coche. La razón todavía la desconocemos, pero lo cierto es que una vez conectados interfieren con el sistema tecnológico del vehículo, produciendo daños que en muchos casos, pueden llegar a resultar irreparables.

Funcionamiento de los cargadores inalámbricos para el coche
Lo primero que hay que decir es que estos cargadores son inalámbricos, pero a medias. ¿Qué significa esto? Pues que aunque te libras de los cables, para que funcionen necesitas conectar el cargador al mechero del coche.

Estos cargadores utilizan una base que actúa de carga inalámbrica, y que cuenta con una bobina de inducción que se encarga de crear un campo electromagnético, del cual se aprovecha nuestro dispositivo, recibiendo la energía que desprende ese campo electromagnético y convirtiéndola en corriente eléctrica, para así recargar la batería.

A priori es un sistema que debería aportar múltiples ventajas, que las ofrece, pero el problema está en que todavía incluye más inconvenientes, y el mayor de todos es su eficiencia, o mejor dicho, su baja eficiencia.

Sí, y es que la eficiencia que ofrecen estos dispositivos respecto a la de los cargadores convencionales es mucho menor, haciendo que nuestros móviles necesiten mucho más tiempo para cargarse, y descargándose de manera muy rápida. Y es que si con un cargador convencional necesitas unos 60/70 minutos para cargar el teléfono al completo, con uno inalámbrico necesitas más del doble; alrededor de unos 150 minutos en los modelos convencionales.

Todavía en desarrollo
Los expertos aseguran que el principal problema de estos cargadores es que han salido al mercado, cuando todavía se encontraban en fase de desarrollo. Como dijimos al principio, la idea es buena, pero está mal ejecutada, y esto se debe a que posiblemente ha faltado tiempo para experimentar y realizar pruebas, así como solucionar las mejoras.

Posiblemente si hubieran contado con uno o dos años más para su desarrollo, hubieran resultado más eficientes y completos, y evidentemente hubieran desempeñado el papel que en un principio se esperaba que tuvieran.

Lo que está claro es que en un futuro estos cargadores volverán a la carga, y lo harán renovados, después de solventar todas las carencias. Hay será cuando entonces estos cargadores ofrecerán la experiencia esperada. El tiempo lo dirá.

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